Curando el corazón

Curando el corazón
Anna Sofía Martín

A lo largo de nuestro trabajo diario con los participantes de nuestra metodología, nos hemos dado cuenta de que hay muchas cosas en común entre todos nosotros: ya sea el origen de nuestro malestar, los objetivos que queremos alcanzar, los errores que cometemos o las estrategias que utilizamos.

Hemos comentado muchas veces que gracias a esas similitudes entre todos, pudimos llegar a la conclusión de que existen un conjunto de habilidades básicas que, si funcionan bien, nos permitirían llegar al alto rendimiento (podéis consultarlas aquí); pero también hemos extraído otra conclusión: las relaciones de pareja, ya sea por problemas en ésta, por falta de ella o por mala gestión de la vida romántica, tienen un impacto fundamental sobre nuestro estado mental y emocional.

 

Cicatrices emocionales.

En la mitología egipcia hay una historia que dice que cuando una persona muere, su alma viaja a través de diferentes dimensiones para llevar a cabo una revisión de su vida. En esa realidad atemporal y aespacial, el dios Anubis coloca el corazón del viajero en una balanza frente a la pluma de la verdad. Si el corazón es más ligero que la pluma, el alma queda liberada hacia la eternidad, pero si el corazón pesa más que la pluma porque está lleno de arrepentimientos, resentimientos y remordimientos, entonces el alma es devuelta a la vida para seguir aprendiendo y evolucionando.

Este mito ofrece un poderoso mensaje que debemos destacar: debemos sanar y dejar ir las cicatrices emocionales que nos ahogan, alborotan nuestra paz y nos dificultan estar en el aquí y en el ahora.

 

Curarse el corazón.

Cuando nos aferramos al lamento, a la vergüenza, al enfado o al dolor del pasado, nuestro cuerpo entero sufre. El cuerpo produce cantidades excesivas de hormonas como la adrenalina y el cortisol que, con el tiempo, pueden comprometer nuestro sistema inmunológico y pueden contribuir a enfermedades cardiovasculares .

Literalmente, el dolor de corazón puede producir patología cardiaca. Otra prueba más de que el cuerpo y la mente están conectados al extremo.

Afortunadamente, el cuerpo es increíblemente flexible y cuando dejamos ir la toxicidad emocional, inmediatamente empieza a volver a su homeostasis (que es el estado natural del cuerpo para regularse y curarse a sí mismo).

A nivel emocional, los beneficios de dejar ir esas cargas del corazón no tienen comparación. Haciéndolo, nos liberamos a nosotros mismos de ataduras al pasado y limpiamos las impurezas que constriñen nuestro corazón expandiendo así nuestra capacidad de amar y ser amados.

 

¿Quieres sanar tu corazón? ¿Quieres liberarte de lo que no te permite avanzar? ¿Quieres deshacerte de esos pensamientos que te dan vueltas en la cabeza?

¿Quieres conseguirlo?

 

¿No sabes cómo? Escríbenos y te ayudamos.

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