Sé más grande que tus dudas e incertidumbres

Sé más grande que tus dudas e incertidumbres
Anna Sofía Martín

Todos sabemos de lo que hablamos, incluso más de lo que nos gustaría:

Ese sentimiento de que no eres lo suficientemente bueno, que no tienes lo que hay que tener para triunfar o que la siguiente etapa te queda demasiado grande…

Incluso las personas más seguras de sí mismas tienen sus momentos de duda e incertidumbre (porque son inevitables) y tienen la sensación de que dichas cuestiones ocupan todo el espacio de tu cuerpo y de tu mente.

Esta manera negativa de pensar puede venir tanto de fuentes externas como internas:

Quizás han ascendido a tu compañero antes que a ti, o tu grupo de amigos se ha ido de escapada y no te han avisado…

Puede ser que estés observando los cambios en tu alrededor de manera que te asuste lo que viene después para ti…

O puede ser mucho más profundo que eso.

Es probable que hayas crecido y vivido con una creencia errónea sobre ti mismo. Como que eres tonto, feo o una mala persona que no merece respeto o triunfo…

Independientemente de cuál de esas fuentes sea la tuya, tanto la duda como la incertidumbre pueden ser muy destructivas si no sabemos dirigirlas. Hasta pueden desembocar en sentimientos de miedo, enfado, tristeza o soledad.

¡No dejes que la negatividad te gane!

Aquí tienes algunas maneras de hacerte más grande que tus dudas y conectar con tu fuerza y tu resiliencia:

1. Aférrate a la realidad.

Los pensamientos que nos llevan a dudar de nosotros mismos normalmente no están conectados con la verdad: nos olvidamos de quiénes somos realmente. Ese tipo de pensamientos suelen venir por inseguridades o experiencias que van en contra de nuestros logros. Es cierto que no es fácil pensar en lo maravillosos que somos en ese momento de flaqueza, pero podemos prepararnos.

Hazte una tarjeta identificativa, un D.N.I. para momentos «de bajón» que te recuerde tu verdadera identidad y tus mejores capacidades:
  • Mi nombre es...
  • Vivo en...
  • Soy muy buena/o en...
  • Soy único/a y no tengo nada que temer.

2. Respira.

Tómate un momento para echarte a un lado y respirar.

Entiende que la incertidumbre es temporal y que los nervios que tienes no están ahí para hacerte daño sino para ponerte en marcha. Tu destino es sentirte preparado y seguro, la duda dura poco.

3. Escribe tus dudas.

En lugar de permitir que tus pensamientos se enrosquen en tu mente y te alboroten la cabeza…

Dedica algo de tiempo a escribir en pequeños papelitos cada una de tus dudas.

Luego, léelas en voz alta y pregúntate si esa duda te sirve o es real. Si no es así, rompe el trozo de papel y ¡tíralo! Si la respuesta es sí, piensa por qué esa duda te sirve. Este ejercicio puedes hacerlo acompañado de alguien en quien confíes, así podrán darte apoyo, honestidad y ayuda.

4. Confía en ti mismo.

Sin más, confía en ti, sencillamente confía en ti, simplemente confía en ti, porque en tu interior está esa confianza y porque está deseando que accedas a ella para superar cualquier dificultad.

 

Y sobre todo…

 

Dirige tus dudas, son tuyas y puedes controlarlas.

¡Eres más grande que ellas!

 

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