Cuando los proyectos son largos, y duran y duran… (más que las pilas Duracell) es bastante probable que tengas los que yo llamo “días grises”.

Estás erosionado, estás desgastado, te cuesta levantarte, te cuesta hasta acostarte… Y es que los proyectos largos acaban con todas tus fuerzas (y a veces hasta con las ganas de vivir).  Sólo te apetece dormir y dormir, o mandarlo todo a la mierda, gritar y llorar…

 

Siento mucho decirte amigo mío, que no hay mucha cosa que hacer contra esos días grises, después de ese descanso, ese break, ese fin de semana de relax, el elefante de tu proyecto seguirá ahí, esperando a que lo termines.

 

¿Y qué hacemos? ¿Nos rendimos?

 

¡De ninguna manera!

Seguro que has hablado con alguna madre que comentaba que el último mes del embarazo fue el peor, el más inaguantable… que luego el parto que fue terrible, pero que después, todo merece la pena al tener a su bebé en brazos.

¿Sabías que los elefantes pasan 2 años de embarazo?.

 

Por lo tanto, mi consejo es que no desesperes, a veces solo queda apechugar,  y cuando tengas a tu bebé contigo (proyecto, idea, etc.) mirarás atrás y dirás:

Ha merecido la pena.

Al final, siempre sale el sol en los días grises. Si no hoy, al día siguiente.

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