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¿Siempre óptimo?

¿Siempre óptimo?
Adrian Belilios

Sé fiel a tus hábitos y crea la vida que te mereces.

¿Alguna vez te ha pasado que rompes la dieta por irte de cena con amigos? Y luego llegas a casa y dices: “no debería de haberlo hecho”.

O quizás no le has dedicado el tiempo que debías a una tarea por complacer a los demás…

Entonces me pregunto:

¿Cuántas veces hemos dejado de hacer cosas de nuestro propio interés por contentar a los demás?

¿Cuántas rutinas hemos roto y cuántos hábitos hemos destrozado por no ser fieles a nosotros mismos?

 

Realmente, no nos estamos traicionando a nosotros mismos porque está en nosotros también el deseo de hacer esas actividades alternativas que nos derivan de nuestro camino, estamos traicionando a nuestro futuro YO, el YO que hemos diseñado, el YO óptimo.

Personalmente, yo he roto muchísimos hábitos. Los que peor llevo son los de la dieta: porque derivan en un mal entrenamiento y, como consecuencia, en salirme de mis hábitos de funcionamiento. No rindo de la misma manera que si estuviese al 100%.

Es en los compromisos donde está el error.

¿Y por qué en los compromisos? Pues porque si la renuncia a nuestro propio interés se debe a una situación valorada como positiva (“sí, es verdad, voy a saltarme la dieta pero es el cumpleaños de mi hermano y va a hacerle muchísima ilusión, cambio este extra por otro de la semana” o “Me voy 5 minutos antes del trabajo porque mi amigo realmente me necesita, pero mañana vengo 5 minutos antes”), no es realmente un compromiso, es una elección.

El problema lo tenemos cuando sentimos que no tenemos alternativa, cuando lo hacemos por obligación o cuando sentimos que manteniéndonos fieles a nuestros hábitos vamos a molestar a otra persona y preferimos renunciar a ellos (molestándonos a nosotros mismos)

Es duro, muy duro, ir en contra de la corriente pero se puede.

 

Y aquí van los trucos que yo he utilizado para que mis elecciones estén libres de compromisos.

1. Expresar mis intereses y pedir que los demás se adapten a mí en la medida de lo posible.

Mi círculo de amistad es muy pequeño, pasa lo mismo con mis compañero de entrenamientos, así que prácticamente tenemos los mismos hábitos y objetivos muy similares.

Los que no comparten mi afición por el deporte, tienen muy claro que no puedo excederme con la alimentación, por lo que les planteo el poder elegir un sitio sano para reunirnos.

Los que no comparten mi filosofía de empresa, saben que no soy muy flexible en compromisos, reuniones y que cuando puedo hacerme un hueco lo hago, así que les pido que respeten que cuando digo no es que no.

Dejando muy claro mis prioridades no tiene por qué haber problemas a la hora de romper hábitos.

2. Entender que estoy construyendo mi YO óptimo.

Entonces, ¿quién o qué hace que no seamos la persona que realmente queremos ser? ¿Es posible ser SIEMPRE la misma persona dando igual el entorno, la situación o el grupo de personas con las que estemos en ese momento?

Por supuesto que no es posible y, de hecho, es un error pretenderlo. Debemos tener la capacidad de adaptarnos, con nuestras condiciones, a cada situación sin considerar que estamos fallando y sin tener que hacer lo que toca, porque toca, aún sabiendo que romperemos los hábitos que nos van a acercar a la mejor versión de nosotros mismos.

Los únicos responsables de nuestras acciones somos nosotros, ¡toma el control y verás qué maravilla!

¿Quieres conseguirlo?

 

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