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3 pasos para conseguir tus propósitos de salud

Volvemos al tema de los propósitos. Y volvemos porque ya ha pasado el suficiente tiempo desde Enero como para que algunos se hayan quedado en el camino…

  • ¿Sigues yendo al gimnasio?
  • ¿Has perdido el peso que te habías propuesto?
  • ¿Sigues comiendo sano?
  • ¿Has iniciado tu práctica de yoga?

Es probable que a lo largo de los años les hayas dado varias oportunidades a los propósitos anteriores porque más del 80% de las personas fallan en alcanzar sus objetivos de Año Nuevo. Mientras hacer cambios en tu salud puede ser desalentador, diseñar una ruta hacia una versión más saludable de ti mismo puede ayudarte a fortalecer tus intenciones y aclarar tus deseos.

Las siguientes propuestas que te hacemos pueden funcionar como un GPS interno que te guiará hacia la conciencia y la atención plena para descubrir algunos de tus patrones o comportamientos más automatizados que están evitando que alcances tus objetivos.

 

1. Aclara tus deseos.

El deseo se considera como una fuerza muy potente en la creación de cambio en la salud, sin embargo, puede ser confuso y complejo. Mucha de esa confusión viene de las diferentes formas en las que experimentamos el deseo. El deseo más puro (libre de ego y codicia) puede ayudarte a aclarar dónde poner tu atención y concentración; otras formas de deseo pueden crear ilusiones y llevarte por mal camino, por ejemplo:

  • Puedes acercarte al paquete de galletas y comer varias veces sabiendo que esa satisfacción temporal te dejará después sensaciones de cansancio, culpa y desequilibrio.
  • Puedes pedirte esa bebida extra y levantarte al día siguiente más cansado y aletargado.
  • Puedes quedarte viendo Netflix hasta tarde o viendo Instagram Stories y encontrarte hiperactivado e incapaz de tener una buena noche de descanso.

El deseo puro se considera como una verdadera expresión de lo que eres, incluyendo lo que quieres para tu salud y tu bienestar. Podemos considerar este tipo de deseo como propicio ya que te permite encontrarte alineado contigo mismo y mostrar la mejor versión de ti mismo.

 

2. Declara tus intenciones.

Una intención es una decisión consciente que pone tus deseos puros en movimiento para hacer planes, establecer compromisos y dar un paso adelante. Tus intenciones se construyen a partir de tus deseos, tu fuerza de voluntad y tu capacidad de mantenerte centrado.

Mientras que establecer objetivos puede verse como una moda hoy en día, en realidad es una práctica muy antigua que te permite centrar la mente en crear aquello que desea. Además, escribirlos, compartirlos y medirlos aumenta tus posibilidades de éxito.

Prueba esto:

  • Establece intenciones claras y positivas. Los investigadores han encontrado que establecer objetivos DE SALUD crea una conciencia capaz de eliminar los obstáculos y, por lo tanto, permitiéndote mejorar tu dieta.
  • Acciones alineadas. Tu vida sería más fácil y manejable si fueras capaz de alinear tus acciones con lo que quieres. De hecho, elegir comida por impulsos es una de las situaciones más comunes en las que te olvidas de lo que quieres y te encuentras haciendo lo contrario. Sin embargo, alinear tus acciones con tus deseos es más fácil de lo que pensamos si te das tiempo, práctica y lo haces a menudo.
  • Poco a poco. Según la Asociación Americana de Psicología, una manera de hacer los objetivos más alcanzables es dividirlos y empezar por los que sabes que vas a conseguir, eligiendo primero los sencillos, manejables y claros.
  • Busca apoyo. Contar con responsabilidad y apoyo tanto en tus objetivos como en el camino que haces hacia alcanzarlos, es una característica que tiende a mayores cuotas de éxito. Además, tener apoyo social en la vida promueve comportamientos más saludables.

 

3. Revela tus resistencias

A menudo, repites tus viejos comportamientos por hábito, miedo o resistencia al cambio.  Hay estudios que muestran que nuestra mente más primaria suele elegir las cosas que le resultan familiares en lugar de aventurarse a terrenos desconocidos (donde pueden pasar cosas malas o impredecibles).

Reconocer tus resistencias puede darte la oportunidad de descubrir por qué se dan y de decidir obviarlas conscientemente. Aquí hay algunas de las razones por las que puedes ofrecer resistencias:

  • Miedo a fallar.
  • Miedo a la vulnerabilidad.
  • Vergüenza.
  • Sensación de incapacidad o insuficiencia.
  • Evitación de sensaciones que prefieres no sentir.
  • Creencias limitantes.
  • Incomodidad con el cambio, lo desconocido o lo nuevo.

Una vez identifiques tus resistencias, descubrirás que hay un elemento clave para superarlas, puede ser: una nueva idea, un nuevo sentimiento, una nueva actitud, un nuevo apoyo, una nueva responsabilidad o una nueva información.

Muchas veces, ignorarás tus pequeños éxitos para centrarte en el objetivo final y gigantesco (que requiere tiempo y paciencia). Cuando trabajes sobre tus objetivos de salud, intenta celebrar los pequeños éxitos y victorias, y marca tu progreso para alimentar tu esperanza y tu inspiración y así poder continuar más fácilmente.

 

Vivir con claridad e intención sobre tus deseos para tu salud es más complejo que con cualquier otro área de nuestra vida, pero también es una oportunidad muy buena para navegar (y aprender) sobre la complejidad de la consciencia humana. Estas tres propuestas te servirán para una mayor conciencia que te dirigirá a una posibilidad más rica de conseguir lo que quieres para ti y para tu salud.

 

¿Quieres conseguirlo?

 

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Época de moderación

Querer cambiar algo de ti mismo es un objetivo súper admirable que suele venir acompañado de muchas oportunidades y muchos retos. Normalmente, la gente quiere cambiar comportamientos o hábitos que dejan de servirles o que les llevan a patrones destructivos.

Cuando alguien toma esta decisión, suele haber dos opciones: moderación o abstinencia. Para algunas personas, limitar el comportamiento puede resultar en un estilo de vida saludable y en disfrutar del resto de la vida, mientras que para otros, evitar totalmente el comportamiento es necesario para la salud y el bienestar.

Saber si necesitas moderación o abstinencia de cierto comporamiento depende de distintos factores que incluyen el auto-conocimiento, el respeto de los límites y el entendimiento de las metas.

 

Empieza por el principio.

La primera pregunta es:

“¿Qué comportamiento quiero cambiar?”

¿Es beber demasiados refrescos? ¿Es comer demasiado queso? ¿Es fumar? ¿Es tomar demasiado gluten? Una vez has respondido a esa pregunta, es necesario evaluar las consecuencias del comportamiento.

Es obvio que una pequeña cantidad de gluten no va a perjudicar a tu estilo de vida gluten-free… bueno, a no ser que seas celiaco. Si es así, no merece la pena consumir ni la mínima cantidad de gluten.

De otros comportamientos como fumar, sabemos que tienen efectos negativos en ti y que deben evitarse. El refresco ocasional o el trozo de queso esporádico, no te perjudicarán tan negativamente aunque todo, llevado al extremo, es peligroso.

 

Elige abstinencia o moderación.

Dependiendo de tu personalidad, puede resultarte más fácil tener nada que tener poco. El reto principal de utilizar la moderación como estrategia para el cambio de hábitos es la fuerza de voluntad. Para mucha gente, la resolución es muy fácil de mantener por la mañana pero se va desvaneciendo a medida que el cansancio, el estrés o el hambre aparecen. La capacidad de moderarse depende mucho de cuánto te conoces.

Para muchos, la abstinencia es tan desalentadora que es más fácil no cambiar. Conocerte a ti mismo te permite decidir si tienes la capacidad de tener chocolate en casa sin comértelo o si tenerlo cerca te va a llevar al consumo ansioso. Si tienes dudas, empieza absteniéndote; luego, una vez se ha establecido un patrón de comportamiento, puedes ir introduciendo comportamientos ocasionales.

 

Establece tus límites.

Si eliges moderar un comportamiento determinado, establece líneas claras entre lo que es permisible y lo que no. No hagas declaraciones generales como: “voy a comer menos galletas”. ¿Te comes una galleta al día o una galleta a la semana? No comer ninguna galleta es un objetivo claro porque puedes saber en seguida si tienes éxito o no.

0 galletas= ÉXITO

1 galleta = FRACASO

“Menos galletas” es menos claro. Los nuevos hábitos necesitan límites claros para formarse. Si no tienes un objetivo claro, nunca sabrás si lo has alcanzado o no.

 

Establece tu objetivo.

Tu capacidad para usar la moderación de manera efectiva depende en tu meta final. Si tu meta, por ejemplo, es dejar de decir palabrotas, entonces tener el objetivo de decir palabrotas de vez en cuando como manera de moderar el comportamiento, no te acerca a tu meta final. Sin embargo, si tu meta es cenar en familia, tener como objetivo cenar los domingos en familia te acerca a tu meta final incluso si las cenas de lunes a sábado son menos estructuradas.

¿Quieres alcanzar tus objetivos en 12 meses? Aquí puedes encontrar ayuda ¡gratis!

 

Recuerda que un poquito de algo es siempre mejor que nada. Si eliges abstenerte de algo o moderarlo y no lo consigues, sacúdete el polvo, ofrécete compasión y empieza de nuevo. No dejes a la perfección ser el enemigo de algo perfectamente bueno para ti.

 

¿Quieres conseguirlo?

 

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¿Tienes ambición? ¡Medita!

Tener ambición es realmente excelente. Las personas ambiciosas suelen tener más ilusión y más determinación y, además, suelen ser los que motivan a los demás para permanecer en una tarea y a visualizar sus objetivos como reales. Sin embargo, este tipo de gente tiende a desatender ciertos aspectos: sus tiempos de descanso y su auto-cuidado: salud, relax, sueño…

 

Es muy fácil para las personas que están orientadas a las metas, obcecarse con el proyecto que tienen entre manos en ese momento y, efectivamente, esta es una de las razones por las que realmente tienen éxito; aún así, hay un determinado tiempo de descanso que no es únicamente bueno para ti, sino también para tus metas: la meditación.

Puedes pensar que no tienes tiempo para sentarte y meditar o que eres incapaz de “apagar” tus pensamientos pero la verdad es que TIENES TIEMPO (si eliges tenerlo) y aquí te explicamos cómo hacerlo:

 

1. Escritorio

Más de lo ideal, pasas mucho tiempo en tu escritorio/mesa de despacho. Ya sea buscando cosas, mandando emails o hablando por teléfono, el mundo laboral hoy en día requiere de mucho tiempo con aparatos electrónicos. Estar sentado mucho tiempo puede ser perjudicial para tu cuerpo y todas las pestañas abiertas, o todas las tareas pendientes, pueden ser perjudiciales para tu mente. Tómate un respiro de la siguiente manera:

  1. Pon tu ordenador en reposo.
  2. Pon un temporizador entre 5 y 10 minutos.
  3. Pon tus brazos en una posición en la que se puedan relajar y rota tu cuello para liberar el estrés.
  4. Piensa para ti mismo: “soy exitoso”, “soy productivo”, “soy saludable”, “soy un líder”, o la frase que te guste más. Repite la frase y, tras cada repetición, incrementa el tiempo antes de decirla otra vez. Si viene otro pensamiento a tu cabeza, obsérvalo y empieza a repetir tu afirmación otra vez. Mientras las vas repitiendo puedes estirar el cuerpo para aumentar la relajación.

2. Guerreros de la carretera

Luchas contra el tráfico, el mal humor de los conductores, el clima, el tiempo que pasas en el coche, las posibles averías o las pérdidas de control.  Cuando nos enseñan a conducir, nos enseñan a manejar el coche y a circular pero no a lidiar con todo esto, ¿cómo podemos hacerlo?

En los semáforos que te encuentres en rojo:

  1. Apaga la radio.
  2. ¿Oyes eso? Es tu respiración, probablemente hace horas que no la escuchas.
  3. Dedícate a hacer respiraciones profundas poniendo toda tu atención en el aire que entra por tus fosas nasales y con la intención de llenar tus pulmones.
  4. Recuérdate, al arrancar, que estás a salvo y que vas a llegar a tu destino.

3. Visualización

¿Cuál es la meta final? ¿Puedes verla? Las personas más ambiciosas tienen una gran visión, ¡aprovéchalo para tu meditación! Te ayudará a realizar las tareas y estarás haciendo algo bueno para tu salud al mismo tiempo.

  1. Siéntate en silencio o con una música bajita.
  2. Cierra los ojos.
  3. Construye la imagen que quieres conseguir en tu mente como si estuvieras pintando un cuadro, cada elemento por orden.
  4. Disfruta de la imagen por unos momentos.

4. Ser una jarra

Dicen que “no puedes servir agua de una jarra vacía”. Mucha gente ambiciosa se centra tan intensamente en su objetivo que se olvidan de rellenar la jarra de agua. Sea lo que sea lo que crees que necesitas rellenar, o el recurso del que quieres más, deja que el universo provea:

  1. Cierra los ojos e imagina que tu cabeza es como una batería enchufada a un cargador.
  2. Visualiza cómo la batería empieza a rellenarse hasta completarse (como si estuvieras viendo la del móvil).
  3. Repite el mantra: “Soy ___________” (lo que sea que hayas elegido recomponer).

5. Juegos

Los juegos del móvil pueden ser una forma de meditación: requieren de tu atención, la puntuación es irrelevante y las preocupaciones o el estrés pueden ir desvaneciéndose con la diversión. Permítete jugar a algo en periodos de espera, recuerda que pasárselo bien es ser más productivo también.

 

 

Cuando empieces este camino del auto-cuidado, recuerda tomarte tu tiempo y probar las diferentes técnicas para ver cuál te va mejor. Esto no tiene normas ni es un proceso estricto: crea tus propias variaciones o cambia de técnica tantas veces quieras. Elimina algunos mitos de estas técnicas aquí. La sugerencia que te hacemos es que intentes hacer una por día y si quieres hacer más o ir aumentando tus prácticas, ¡genial!

Siendo alguien ambicioso, es importantísimo mantener tu concentración y tu salud intactas. Está demostrado que la meditación puede ayudarnos mucho a acercarnos a lo que queremos, empieza tu viaje hoy y disfruta de los beneficios.

 

¿Quieres conseguirlo?

 

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Pasos sencillos para tomar decisiones

No es ningún secreto que ser adultos es más complicado de lo que nos habíamos imaginado mientras crecíamos. Los niños asumen que los adultos tienen las respuestas y que, conforme crezcan, las tendrán ellos también automáticamente.

Estamos educados para no escucharnos y para no conocernos desde que empezamos el colegio: no podemos comer cuando tenemos hambre, no podemos movernos cuando estamos inquietos y no podemos descansar cuando estamos cansados. Cuando empezamos a seguir normas aprendemos, implícitamente, que los profesores o tutores saben mejor que nosotros lo que es mejor para nosotros.

Ese aprendizaje es una pequeña semillita de duda que crece cuando nuestros padres o gente cercana corrige nuestras elecciones y que nos complica mucho la toma de decisiones una vez llegamos a la edad adulta. Y ¡no queremos que eso pase! Queremos recuperar la confianza en nosotros mismos y podemos empezar por aquí:

 

Escucha tu cuerpo.

Tu cuerpo te manda señales continuamente sobre lo que es bueno y lo que no lo es. Practica el escucharlo: duerme cuando estés cansado, come algo sano cuando sientas hambre y muévete cuando lo necesites.

Sé consciente de lo que tu cuerpo quiere (aunque no siempre puedas satisfacerlo).

 

Mira dentro.

La meditación o las técnicas de relajación pueden ayudarte a conectar con esa sabiduría interna con la que naciste. ¡Prueba a entrenarla!

 

No decidas por pánico.

Cuando una decisión parece precipitada, el cerebro segrega ciertos químicos que nos hacen pensar que estamos en alerta. Estos químicos “apagan” la capacidad del cerebro para procesar correctamente porque no quieren que perdamos el tiempo, y eso estaba muy bien cuando un oso podía comernos, pero elegir con quién salir, qué estudiar o dónde vivir no puede generarnos el mismo estado de pánico.

Respira profundamente y, si el tiempo te lo permite, da un paseo. Permítele a tu cuerpo volver a un estado más equilibrado.

 

Apóyate.

Cuando aparece la confusión, en vez de decidir no decidir, permítete experimentar la incertidumbre. Repítete tus opciones lentamente unas seis o siete veces y, el tiempo que invieras en repetirlas y en ese desconcierto te permitirá descubrir lo que verdaderamente quieres.

 

Lanza una moneda.

Cara es una opción y cruz la otra. Normalmente, al lanzarla, querremos que salga una de ellas. Este proceso tan rápido (que seguramente hayas escuchado otras veces), te permite acceder a información, difícil de acceder por falta de tiempo, rápidamente.

Esto se llama lógica rápida y te dirige directamente a la respuesta evitándote el procesamiento.

 

Conócete.

Cuanto más cómodo estés en tu propia piel, más fácil es tomar decisiones que se correspondan con quien verdaderamente eres. Ser un estudiante de ti mismo y de cuáles son tus valores puede ayudarte.

Puedes conocer más acerca de tus valores, aquí.

 

Refuérzate.

Recuerda las veces en las que has tomado decisiones exitosas. Las historias que te cuentas a ti mismo acerca de tu habilidad para tomar decisiones correctas puede ayudarte en las siguientes o hacerte dudar de ti mismo.

 

Tómate un respiro musical.

Pasar un momento disfrutando de tus canciones favoritas, te dirige a partes diferentes de tu cerebro. Cuando la canción termine, será como tener una perspectiva totalmente nueva y fresca.

 

Retrasa la decisión.

Tómate unas vacaciones de decidir. Si la decisión puede esperar hasta mañana, dormir le permite a tu cerebro un respiro del duro trabajo de decidir y, además, es increíble cómo tu cerebro continúa trabajando en la integración de la información para ayudar a tus decisiones mientras duermes. Puede ser que descubras que la respuesta es más obvia a la mañana siguiente.

 

La vida está llena de decisiones, no siempre fáciles. Hoy en día, pueden parecer obstáculos que sobrepasar pero en realidad debemos estar agradecidos por nuestro poder y libertad de decisión siempre sabiendo que, independientemente del resultado de la decisión, has hecho la elección correcta para ti en ese momento.

 

“Nuestras vidas se forman gracias a nuestras elecciones. Primero hacemos nuestras elecciones. Luego nuestras decisiones nos hacen a nosotros.” – Anne Frank

 

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Seguir tu pasión, ¿un mito?

Lo escuchamos todo el tiempo:

“¡Sigue tu pasión!”

“¡Hazle caso a tu corazón!”

“¡Persigue tus sueños!”

Pero… ¿qué significan exactamente esas frases tan llamativas? Y más importante, ¿qué no significan?

Desde The Gate, ayudamos a las personas a utilizar sus fortalezas y conocimientos para alcanzar sus objetivos, y aquí es donde hacemos hincapié combinando las luces y las sombras de lo que eso verdaderamente significa.

Hay muchísimas suposiciones acerca del “seguir las pasiones”, algunas están completamente romantizadas y otras se basan en el miedo y las limitaciones. Todas son mitos.

Y estos son algunos de ellos.

 

MITO 1: Querer un trabajo que te apasione es egoísta.

Muchas veces, pensamos que querer tener un trabajo que suponga un reto, que nos encante o que esté bien remunerado, es una cuestión de ego.

“¿Quién soy yo para…?”

“¿Por qué iba a ser yo capaz de…?”

Hay un miedo bastante habitual a pasar tiempo centrándonos en nuestras pasiones porque nos parece codicioso o egoísta hacia los demás, pero es justamente todo lo contrario.

Muchos estudios demuestran que comprometernos con actividades que nos apasionan aumenta nuestra felicidad y bienestar y, ¡no solo eso!, sino que cuando una persona es más feliz, un amigo cercano tiene de un 25% a un 34% de posibilidades de ser más feliz también, ¿no es increíble?

Así que seguir tus pasiones no solo te hace feliz a ti sino que puede potencialmente hacer felices a los demás.

 

MITO 2: La pasión es lo único necesario para el éxito.

O como también se dice: “Haz lo que amas y el dinero vendrá”.

Construir una carrera o negocio exitoso siguiendo tu pasión no garantiza el éxito o la riqueza, incluso si eres realmente bueno en lo que haces; no significa que tienes las habilidades o el conocimiento para llevar esa pasión al mercado.

Siempre es mejor tener un plan para ejecutar tu proyecto teniendo en cuenta tu pasión y las habilidades que exige, pero también los conocimientos necesarios del mundo del marketing y los negocios (o rodeándote de gente que los tenga).

Estar realmente apasionado y ser realmente bueno en lo que haces es básico, pero no es garantía de nada.

 

MITO 3: Lograr el trabajo que amas empieza por seguir tus pasiones.

Se ha llegado a la conclusión de que perseguir una “pasión” predeterminada (como si fuera algo que está en nosotros) es la manera errónea de encontrar una profesión que marque la diferencia.

¿Y esto por qué? Pues porque la mayoría de las pasiones de la gente no tienen nada que ver con el trabajo. La mejor opción es encontrar un trabajo que nos guste y pueda llegar a apasionarnos. Es más fácil que esto sea así si tiene estos elementos:

  • Independencia.
  • Sensación de realización.
  • Variedad.
  • Feedback.
  • Contribución.

A veces, la pasión crece a partir de tu compromiso y de tu maestría. Igual que el amor puede ser más profundo y más complejo con el tiempo, la pasión por cierta actividad también.

 

MITO 4: Algún día, alcanzarás tu pasión.

Mucha gente invierte incontables horas en encontrar su pasión dando por hecho que, una vez lo hagan, el trabajo estará hecho. La realidad es que seguir las pasiones es un viaje y no un destino, no tiene un camino determinado, unas normas o una estructura, es el paso 1 para seguir avanzando y, probablemente, ¡descubrir una nueva pasión!

No esperes llegar a un sitio en el que te quedarás mucho tiempo.

 

MITO 5: Si sigues tu pasión, no tendrás dudas

Decidir seguir una pasión incluye tener un plan bien pensado, pero solo porque has elaborado un plan y has dedicido comprometerte con tu pasión, no significa que no vayas a tener dudas nunca o que no vayas a sentir miedo.

Es totalmente normal experimentar momentos de duda mientras persigues tus sueños, pero puedes pedir ayuda para superarlos.

“El arte es el acto de hacer un trabajo importante mientras bailamos con la voz en nuestra cabeza que nos grita que paremos” – Seth Godin

 

MITO 6: Una vez sigas tu pasión, serás feliz

Por favor, no coloques tu felicidad más allá del hoy. Seguir tu pasión puede ser muy satisfactorio y, como hemos dicho antes, puede aumentar tu bienestar, pero no esperes que sea la píldora de la felicidad.

Seguir tu pasión es un camino largo sin destino predeterminado, no te engañes con el: “seré feliz cuando…”

Tu felicidad está en el ahora.

 

Mito 7: Seguir los sueños no da dinero.

Es el opuesto al mito 2 y es igual de limitante. Es una realidad que hay muchísima gente en el mundo rompiendo este mito.

La abundancia y y la riqueza tienen un significado mucho más profundo que únicamente hacer dinero (y puedes hacer millones de euros haciendo algo que te apasione si es lo que has elegido). La riqueza verdadera también proviene de relaciones profundas, libertad de tiempo, amor, aventuras y contribución, todas posibles con creencias determinadas, centradas y realistas acerca de lo que significa seguir las pasiones.

 

Nosotros te recomendamos seguir tus pasiones y puedes empezar con ello aquí.

 

¿Quieres conseguirlo?

 

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Expectativa de vida

Las expectativas cambian según cambias y una de las mejores maneras de alcanzar tus expectativas, es teniendo muy claro este hecho. Obviamente, no eres la misma persona que eras cuando eras un niño o un adolescente, pero es que ni siquiera eres la persona que eras ayer. La vida te hace pasar por un número de experiencias diarias incontables que dejan huella en quien eres y te dan forma día a día.

¿Y esto que podemos hacer con las expectativas?

Normalmente, tu estructura familiar, tu condicionamiento, tus creencias y tu entorno social (todas ellas del pasado), guían tus expectativas, NO TÚ. Esperar algo es visualizarlo en el futuro y, hoy en día, está científicamente demostrado que somos muy malos en predecir lo que verdaderamente nos hace felices.

 

Adáptate al presente.

Los motivos más comunes por los que no alcanzamos las expectativas son estos:

  • Tener expectativas demasiado bajas.
  • Empeñarnos de manera testaruda en esperanzas o sueños inalcanzables.
  • Adaptarnos a las expectativas de los demás sobre quiénes somos o deberíamos ser.
  • Decepcionarnos con experiencias negativas o reveses pasados.
  • Engancharnos a trabajos o relaciones insatisfactorios.

Cualquiera de estos motivos se convierten automáticamente en barreras psicológicas que nos impiden alcanzar nuestros objetivos. Cada vez que escuches en tu cabeza una voz que dice cosas como: “Siempre sale todo mal”, “No sé si estaré a la altura”, “Debería simplemente aceptarlo” o “Las cosas buenas les pasan a los demás”, recuerda que es una voz que viene del pasado basándose en experiencias pasadas y no presentes ni futuras.

Hemos escuchado muchas cosas acerca de vivir en el presente, pero es muy difícil darse cuenta de que el momento presente existe y no existe al mismo tiempo, porque en el momento en el que te das cuenta de él, desaparece. Lo que nos pasa es que sufrimos por no alcanzar nuestras expectativas de vida, por no ser plenamente felices o por no encontrar el amor incondicional, cuando este tipo de cosas no pueden ser entendidas con el tiempo del reloj. Como la mayoría de las veces, nuestros deseos van orientados a alcanzar este tipo de cosas y son cosas atemporales y experienciales, debemos entenderlas como tal y vivirlas, no esperarlas o medirlas.

J. Krishnamurti decía: “Te has dado cuenta de que en el momento en el que te declaras feliz, esa felicidad empieza a desvanecerse aunque sea un poco? A lo que se refiere es a que, cuando intentamos definir con palabras una experiencia (no sólo la felicidad sino cualquiera), estamos creando una historia sobre la que construir nuestra vida, y esta historia intenta congelar ese estado en el momento presente ¡lo cual es imposible! Cuando verbalizamos este tipo de cosas sentimos que se desvanecen porque ya forman parte del pasado.

Es complicado de entender, pero es así. Al final, la mejor opción es escapar de las expectativas y vivir sin ellas en la medida de lo posible. Existe auténtica satisfacción en el presente que, además, se renueva continuamente a medida que nuestro futuro pasa a ser nuestro presente y a medida que nos deshacemos de las ilusiones pasadas.

 

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¿Miedo a perderte algo?

¿Alguna vez has sentido que el tiempo vuela y que estás continuamente en marcha? Las obligaciones laborales y familiares combinadas con la vida social, pueden generar días completos de compromisos e incluso estrés (y en estas fechas festivas que se acercan, incluso más). Si eres de los que se dice a sí mismo “la vida son dos días”, puede que te resulte complicado rechazar planes u oportunidades de conectar con los demás.

Esto es lo que se llama FOMO: Fear Of Missing Out en inglés, que sería algo así como el miedo a perderse algo.  Podría parecer una cosa buena porque te empuja a estar activo y te ayuda a mantenerte en contacto con tus allegados pero, desgraciadamente, esta urgencia de estar con todo el mundo en todas partes tiene consecuencias negativas para tu bienestar.

¿Qué podemos hacer?

 

1. Las redes sociales te engañan.

Tanto Facebook como Instagram quieren enseñarte lo que te estás perdiendo cuando optas por no acudir a ciertos sitios o eventos. Es la versión virtual de poner el dedo en la llaga: ¡todo el mundo está feliz y sonriente!

Recuérdate cada cierto tiempo que la gente sólo publica sus mejores fotos, no es la realidad de su vida.

 

2. Prueba el “maravilloso no”.

Si al miedo a perderte algo le sumamos que te gusta agradar y satisfacer a los demás, entonces decir que no puede parecer imposible, ¡pero no lo es! No hay nada malo en decir que no y puede ser la mejor manera de auto-cuidado.

Recuerda que puedes ser un buen amigo o familiar aún estando cansado y estresado; quedarte en casa descansando puede ser una de las mejores formas de ser buen amigo.

 

3. Ten amistades valiosas.

Es un buen ejercicio escribir las actividades que has realizado en el último mes y las personas con las que has estado. Tras hacerlo pregúntate: “¿Estas personas me llenan? ¿Me apoyan e inspiran?”.

Si es que no, puedes decidir invertir tiempo en que así sea enriqueciendo tu amistad, o decidir reducir las interacciones. Enriquecer tus relaciones te llenará de energía en lugar de quitártela.

 

4. Cambia tu perspectiva.

¿Qué pasaría si, simplemente, pudieras sentirte contento por aquéllos que se lo están pasando bien aunque sea sin ti? Esto puede ser poco natural al principio, pero es algo que podemos practicar.

Intenta repetirte a ti mismo: “Estoy feliz de tu felicidad”.

 

5. Presencia plena.

Se habla mucho del mindfulness y de sus beneficios y es que también puede ayudarnos a reducir el FOMO. ¿Y si intentamos centrarnos en lo que estamos haciendo en lugar de imaginarnos cómo sería estar en el evento que nos estamos perdiendo?

Si estás en el sofá tomándote un té, intenta oler el arome de la infusión, intenta sentir lo cómodo que estás, intenta sentir agradecimiento por poder descansar e irte temprano a la cama o, simplemente, intenta respirar profundamente y disfrutar del momento actual.

 

Decíamos antes que se acerca una época de muchos planes, ¡ojo con el FOMO que está al acecho! Intenta seguir las sugerencias anteriores y cuéntanos qué tal te han ido.

 

¿Quieres conseguirlo?

 

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¡Qué curioso!

“Prefiero que mi mente se abra movida por la curiosidad a que se cierre movida por la convicción”

-Gerry Spence.

Desde que nacemos, lo que nos lleva a crecer, evolucionar, aprender, adaptarnos a los cambios y afrontar la novedad es nuestra curiosidad. La curiosidad es inherente al ser humano aunque no todos la vivimos igual: hay quien es curioso en cuanto a adquirir conocimiento, hay quien es curioso en cuanto a saber acerca de la vida de los demás y hay quien es curioso con respecto a saber el funcionamiento de algo en concreto.

¿Eso quiere decir que todo tipo de curiosidad nos sirve para lo mismo? No. Si quieres saber más acerca de los beneficios de mantenerte curioso, echa un vistazo a este eBook.

Kashdan y sus colaboradores nos hablan de varios subtipos de curiosidad que pueden ayudarnos a resolver mejor los conflictos y tomar mejores decisiones.

 

Dimensiones de la curiosidad:

1. Exploración alegre.

Es lo que conocemos normalmente como curiosidad, el reconocimiento y deseo de buscar nuevo conocimiento e información, y la posterior alegría de aprender y crecer.

2. Sensibilidad a la carencia.

Esta dimensión tiene un componente emocional distinto, más que alegría, aparecen la ansiedad y la tensión al intentar gestionar ideas complejas o abstractas, solucionar problemas o reducir brechas de conocimiento.

3. Tolerancia al estrés.

Esta dimensión nos ayuda a incorporar la duda, la confusión, la ansiedad y otras formas de estrés que nacen al explorar eventos nuevos, inesperados, complejos, misteriosos o confusos.

4. Curiosidad social.

Es querer saber lo que otras personas están pensando y haciendo, observando, hablando o escuchando conversaciones.

5. Búsqueda de emociones.

El deseo de tomar riesgos físicos, sociales y financiaros para adquirir experiencias variadas, complejas o intensas.

 

Personas curiosas:

Además de estas dimensiones, también se diferencian cuatro tipos de personas curiosas.

1. Los fascinados.

Puntúan alto en todas las dimensiones de curiosidad, sobre todo, en la exploración alegre.

2. Los solucionadores de problemas.

Puntúan alto en la sensibilidad a la carencia y medio en el resto.

3. Los empáticos.

Tienen mucha curiosidad social y media curiosidad en las otras dimensiones.

4. Los evitadores.

Puntúan bajo en todas las dimensiones, en especial en tolerancia al estrés.

 

En conclusión, la curiosidad es bastante más sofisticada de lo que pensamos y conocemos. Sólo con conocer mejor esta complejidad ya podemos hacerle justicia cultivando la curiosidad en nosotros mismos, nuestros trabajos y los colegios (para incorporarla en las futuras generaciones).

¿Y tú? ¿Qué dimensiones de la curiosidad tienes más desarrolladas? ¿Qué tipo de curioso eres? Desarrolla aún más tu curiosidad aquí.

 

¿Quieres conseguirlo?

 

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Sin remordimientos

“Termina cada día sin remordimiento ni pesar alguno. Hiciste lo que pudiste.”

-Ignacio Novo

Existe una parábola budista llamada “La segunda flecha”. La historia cuenta que en la vida, el dolor es inevitable y lo experimentaremos a través de pérdidas, traciones, diagnósticos o pesares. El dolor puede compararse con ser disparado por una flecha que está ajena a nuestro control, sin embargo, cuando nos estancamos intentando sacarnos la flecha y quejándonos de ella para demostrar a los demás que hemos sido “disparados”, el dolor, la rabia y el sufrimiento posteriores son nuestra responsabilidad. Esta es la segunda flecha.

Y, ¿cómo hacemos para evitar esta segunda flecha?

 

1. Gratitud

Ser verdaderamente agradecido te mantiene en el aquí y el ahora porque el agradecimiento está ocurriendo en el momento actual independientemente de cuándo tuvo lugar la causa de tu agradecimiento.

 

2. Regla de los no y-si…

Darle vueltas al cómo podría haber sido te impide avanzar, y te dará la sensación de que tus pensamientos entran en bucle pasando por todas las opciones de lo que podrías haber hecho de manera diferente. Identifica cuándo tienes un pensamiento de ese tipo y céntrate en seguir adelante.

 

3. Físico

Ve a una clase de danza, de yoga o prueba el surf o el patinaje. Cuando eliges una actividad que requiere de tu concentración para mantener el equilibrio o memorizar una serie de movimientos, tu cerebro estará ocupado haciendo algo más que rumiar acerca de tu pasado.

 

4. Lista de tareas

Tener un plan te previene de sentirte perdido. Si llenas tu día de tareas importantes para ti, tendrás algo a lo que aferrarte que te protegerá de caer en el hoyo de los arrepentimientos.

 

5. Salir

La naturaleza es un botón de “reseteo” para tu cerebro dado que los químicos que segrega cuando estás en contacto con el sol o con el aire limpio te ayudan a prevenir sentimientos de tristeza, enfado o ansiedad.

 

6. Mantra

Empieza tu día con un mantra o una afirmación. Si inicias tu actividad con un pensamiento del tipo: “Hoy es el primer día de algo especial” o “Me ilusiona pensar en lo que el día de hoy puede aportarme”, podrás mantenerte en el presente y el futuro.

 

7. Highlight

Dormir puede dificultarse si tus pensamientos giran alrededor de lo que podría haber sido. Intenta centrarte en tus bendiciones en lugar de contar ovejas y ayudarás a tu mente a hacer una transición agradable entre la vigilia y el sueño, mientras que la preparas para un buen inicio a la mañana siguiente.

 

8. Evita las comparaciones

Las redes sociales nos muestran lo que los demás destacan de sus vidas, asegúrate de no comparar sus “highlights” con tu vida sin editar. La vida no es un concurso, donde estás ahora mismo es perfecto para ti, si no, no estarías ahí.

 

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Por qué ser auténtico es tu clave para el éxito

Nacemos con un propósito que alcanzar, como si nuestro alma tuviera una personalidad propia y un plan que ejecutar aquí en la tierra. Este es nuestro verdadero ser, lo que el alma irradia y disfruta. Lo que pasa es que muy a menudo nuestros padres, la sociedad, nuestros profesores, etc. tienen otros planes en mente para nosotros y, en este proceso, nos volvemos más y más programados olvidándonos de nosotros mismos y, lo que es peor, temorosos de mostrarnos.

La autenticidad es la clave para atraer lo que queremos en la vida, es un imán que nos dirigirá a la gente y a las experiencias correctas y, en consecuencia, al éxito.

 

Alma VS. Ego

El alma (o como quieras llamarlo) es la forma más auténtica de nosotros mismos aunque no siempre le hacemos caso.

¿Escuchas a tu alma cuando te dirige hacia una experiencia o persona?

El ego, en la mayoría de los casos, interviene para decirnos que es una tontería o que los demás pensarán esto o aquello… ¿Por qué? Porque al ego solo le preocupa ser aceptado y gustar, ¡es su trabajo principal! El ego quiere sobrevivir, ser alimentado y encajar dondequiera que vamos y, además, al ego le encantan los estándares de la sociedad porque es un “Libro de normas” fáciles de seguir para asegurarnos de que seremos vistos y bien valorados.

El alma, por otro lado, no tiene miedo a gustar o no gustar, tiene la verdad absoluta sobre nuestro poder, nuestra felicidad y el amor incondicional, puede sentir cuando las experiencias son profundas o superficiales y, además, es la parte más intuitiva de nosotros mismos por lo que puede llevarnos a vivencias auténticas si le dejamos liderar.

¿A quién vas a darle el poder hoy?

 

Los juicios

Cuando empezamos a conectar con nuestro verdadero ser y a actuar en función de él, ya sea por necesidad de aceptación, de inclusión o de complacer a aquellos que queremos, los juicios acaban apareciendo. A veces, los de nuestro alrededor juzgarán porque estamos incorporando actitudes, pensamientos o emociones a nuestras rutinas que son nuevos o que eran desconocidos para ellos, pero ¡no es culpa tuya! Todos necesitamos un periodo de adaptación y ellos también lo necesitarán.

Desafortunadamente, dependiendo de ciertas situaciones o temas, existe la posibilidad de que alguien decida alejarse de tu vida por los cambios que has incorporado (la mayoría de las veces es porque están demasiado asustados de ser juzgados ellos mismos).

La gente puede decidir excluirse de la vida de alguien si esta persona ha hecho público su punto de vista, su opinión o sus actos en temas como las tendencias sexuales, la religión, la política o causas activistas, sobre todo si es contraria.

La elección de seguir siendo auténtico o seguir perteneciendo al grupo es nuestra y es totalmente personal pero… si estamos recibiendo amor por no ser nosotros mismos, ¿cómo de real es ese amor? Hay mucha más gente en el mundo que amará nuestra versión más auténtica e íntima.

 

La autenticidad es amor propio.

Muchas veces la gente se pregunta que cómo alguien con mucho dinero puede sentirse infeliz o cómo alguien que es muy querido por la gente no se quiere a sí mismo. La única respuesta a esas preguntas es: ni el uno ni el otro están siendo auténticos.

La autenticidad no sólo nos provee de éxito y felicidad cara al exterior, también nos provee de un nivel muy profundo de amor propio: saber quiénes somos pero también compartir quienes somos libremente con el mundo.

 

4 formas de ser más auténticos

Intenta estos sencillos pasos para empezar.

1. Actúa en función de cómo te sientes.

Atraviesa las dificultades que te ponen el ego y el miedo para expresar tu opinión, tus sentimientos y cómo un determinado tema te afecta a nivel personal. Incluso si no tienes muy clara la teoría o no estás muy puesto en el tema del que se está hablando, siempre puedes recurrir a cómo te hace sentir: “No estoy muy seguro de esto, ni sé cómo sentirme, pero no me está siendo agradable o siento que no estoy de acuerdo”

2. Deshazte del miedo a la vulnerabilidad.

Muchos de nosotros hemos creado muros de protección a nuestro alrededor (es lógico, nadie quiere salir herido), pero deshaciéndote de ellos verás como la seguridad en ti mismo crecerá con el tiempo y, antes de que te des cuenta, la gente se sentirá a gusto con quien eres porque tú te sentirás a gusto con quien eres.

3. Nada está grabado en piedra.

A medida que evolucionas, aprendes y expandes tu conciencia, tus opiniones también se expanden. ¡Tienes derecho a evolucionar! Con esa evolución vienen nuevas maneras de pensar y acostúmbrate porque van a cambiar muchas veces a lo largo de tu vida.

4. Acéptate como un líder.

Tu voz y tu serenidad (que aumentarán) inspirarán a los demás a hacer lo mismo. Esto es porque tu energía cambiará y la gente empezará a notar tu autenticidad que les hará sentir cómodos a tu alrededor. Acepta este rol y serás capaz de difundir alegría y positividad ¡solo por ser tú!

 

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